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4 marzo, 2021

Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de Monterrey

La biografía del comerciante Refugio Martínez quiere poner a la misma altura que la de los personajes ilustres la historia de quienes también formaron la ciudad, pero desde ámbitos menos estudiados.

Por: Julieta Guevara  

Cuando se habla de historia, generalmente se refiere a la vida y obra de personajes ilustres y el legado que han dejado a través de las épocas. Sin embargo, desde esta óptica difícilmente se cuenta la historia desde abajo, aquella que relata las experiencias de vida de personas comunes.

Una historia con esta perspectiva se encuentra presente en la biografía de quien erigiera la casona ubicada en Padre Mier y Vallarta, hoy sede de la Casa Universitaria del Libro UANL, y que recientemente se publicó por la editorial universitaria con su nombre: Refugio Martínez Elizondo, 1879-1976. Comercio, industria y cultura en Monterrey.

Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad
Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad

Es una historia desde abajo porque la gente no solo piensa en términos de estructuras económicas y se mueve para generar capital, no, la gente vive y tiene afectos que son igual de importantes en la toma de decisiones y eso es lo que demuestra este libro".

Luis Alberto García

Historiador

La idea de escribir un libro biográfico sobre este personaje surgió desde años atrás entre Antonio Ramos Revillas, director de la editorial universitaria, y Marcelo Martínez, nieto de don Refugio.

Y con motivo del décimo aniversario de la Casa Universitaria del Libro, Cristóbal López y Nydia Prieto, investigadores interesados en los aspectos populares de la historia y culturas norteñas, con apoyo de Marcelo Martínez como historiador, plasmaron la semblanza de don Refugio Martínez en una obra que también habla del Monterrey antiguo tras reunir memorias y epistolarios de personas que compartieron su mismo contexto sociocultural.

Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad
Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad

Se habla de un Monterrey que ya no existe. Un Monterrey que ha sido estudiado, pero no de la forma en que tanto Cristóbal, Nydia y Marcelo lo hicieron, puesto que, en donde falta información de la época sobre don Refugio Martínez y su familia, se complementa con las voces, con las miradas y las memorias de otros habitantes del Monterrey de esos años”.

Antonio Ramos Revillas

Director de la Editorial Universitaria

La ciudad que ayudó a formar

La historia sobre el Monterrey de finales del siglo XIX y principios del siglo XX casi siempre se representa con la figura totalitaria de Bernardo Reyes y el período del porfiriato, pues fue la época en que la ciudad se encontraba en el proceso de dar el salto a la urbanización con el crecimiento industrial y la estabilidad política. No obstante, a la par del despertar industrial, existió el sector terciario, importante para el desarrollo de la economía regional.

Es el período prototipo de la industria regiomontana donde básicamente Monterrey se vuelve solamente un lugar industrial, pero no es cierto. La actividad económica terciaria siempre fue predominante”.

Luis Alberto García

Historiador

En el contexto de la llegada de avances tecnológicos al país, como el sistema ferroviario, la electricidad y el movimiento de migración rural hacia las ciudades, don Refugio Martínez Elizondo llegó a Monterrey en 1892 cuando solo tenía doce años de edad.

Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad
Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad

El historiador Cristóbal López afirma que hay un universo de la ciudad que, a pesar de haberle dado forma, sigue invisibilizado.

En 1908, de acuerdo con el historiador Cristóbal López, Martínez Elizondo se incorporó a la labor mercantil al empezar a trabajar para una casa comercial donde aprendió aspectos fundamentales del comercio especializado en el inventario de mercancía.

Y años más tarde fundaría junto a sus hermanos la Casa R Martínez y Hermanos, dedicada especialmente a exportar productos agropecuarios y a distribuir alimentos a la población local.

La casa de R Martínez estaba totalmente vinculada al crecimiento de Monterrey porque no solo compraba y vendía, sino que distribuía a la población local… Don Refugio Martínez tuvo la capacidad de mover fluctuaciones de precios y mover su negocio con grandes cantidades de mercancía, de productos básicos de la región”.

Cristóbal López

Historiador

“Ojalá más gente se anime a escribir sus memorias”

El ixtle de lechuguilla, la caña de azúcar, el piloncillo, el maíz, el frijol y ganado eran de los principales productos que se daban en la región y eran comercializados por casas comerciales como la de R Martínez y Hermanos que jugaron un papel importante como unidad productiva en el crecimiento paulatino del comercio en Nuevo León. Desgraciadamente, la casa comercial empieza un proceso de quiebra en 1929.

Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad
Refugio Martínez Elizondo, una historia olvidada de la formación de la ciudad

La psicóloga social Nydia Prieto destacó que Martínez Elizondo llegó a la ciudad como un individuo común, pero formó parte de una serie de procesos que transformaron a la ciudad, que transformaron al país e inclusive al mundo.

“Cuando las casas comerciales desaparecen o quiebran se borra una memoria vinculada a la ciudad porque los comercios pequeños o medianos forman parte de nuestro diario vivir, sin embargo es una historia desconocida que debería ser síntesis en la historia de Monterrey”, refiere Cristóbal Pérez, doctor en filosofía con orientación en arquitectura y asuntos urbanos.

Además de considerarse “El rey de piloncillo”, ser consejero de Fundidora e inversionista del petróleo, a don Refugio Martínez Elizondo se le reconoce por formar parte de un movimiento mercantil que inició desde 1850 con el surgimiento de las casas comerciales en Monterrey y que se mantiene hasta la actualidad.

“Ojalá este libro sirva para que más gente se anime a escribir sus memorias, que quizás ahora parezcan triviales, pero que seguramente serán trascendentales más adelante”, sugirió Marcelo Martínez, quien cuenta con un posgrado en comercio.

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