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20 julio, 2020

Receta José Gordon dosis de literatura contra virus del olvido

Durante su participación en la Escuela de Verano UANL 2020, el reconocido periodista cultural José Gordon habló de las bondades de la literatura y cómo, junto con el arte, son el antídoto perfecto contra el olvido en tiempos de confinamiento.

Por: Esperanza Armendáriz  

El novelista, ensayista y periodista cultural José Gordon (Ciudad de México, 1953) presentó durante la Escuela de Verano UANL 2020 su receta contra el virus del olvido que se presenta en época de crisis como la que hoy enfrentamos: la literatura.

Y para dejar claro cómo hacerse de esa “vacuna”, expuso cinco bondades que ofrece la literatura como un mecanismo de resistencia en esta pandemia provocada por el COVI-19:

  1. La literatura nos muestra que hay una distancia entre lo que pensamos que deseamos, lo que realmente pensamos y lo que realmente deseamos. Y ahí está el drama de la vida, somos ciegos a lo que realmente pensamos y deseamos.
  2. La posibilidad de irnos leyendo capa tras capa hasta ir dándonos cuenta de que hay cosas que no tenemos en común con otras personas, pero si nos vamos adentrando más íntimamente a los deseos de los personajes nos damos cuenta de que tenemos muchas similitudes.
  3. La literatura nos plantea que la única forma de dejar un sueño intacto es no vivirlo, y si nos atrevemos a vivirlo tal vez no será exacto como lo deseamos, pero sí implica el arrojo a la aventura de la vida.
  4. Carlos Fuentes decía que destruimos al otro cuando somos incapaces de imaginarlo; pero también nos destruimos a nosotros mismos cuando somos incapaces de imaginarnos con toda nuestra complejidad.
  5. Estamos mucho más interrelacionados de lo que nos damos cuenta. La ciencia lo ha descubierto a través de varios paradigmas muy interesantes, desde la biología, la física, la ecología, etc. En el mundo de la ciencia se está empezando a descubrir qué tanto nos afectamos unos a otros.

El arte y la literatura contra el virus del olvido

Gordon, ganador del Premio Nacional de Periodismo en 1994, en la charla que compartió el 13 de julio, destacó que la pandemia evidenció otro virus, que no es biológico, pero que implica una pesadilla en términos de lo que conocemos de nuestro entorno, porque este es el virus del olvido.

“Este virus nos hace no reconocer el valor que tiene otra persona, no reconocer lo que está presente en nuestro entorno, no darnos cuenta de los problemas ecológicos que creamos, plantearnos que lo que tenemos es un escenario de fondo.

“En el caso del COVID-19 la ciencia dará la vacuna, pero el arte y la literatura darán la resistencia y una vacuna contra el olvido”, argumentó.

Receta José Gordon dosis de literatura contra virus del olvido
Receta José Gordon dosis de literatura contra virus del olvido

Y en su participación habló de Gabriel García Márquez como un autor que conoció el virus del olvido en su novela Cien años de soledad, cuando aparece la epidemia del insomnio y del olvido en el mítico pueblo de Macondo; y de cómo Melquiades les ofrece la luz de la memoria, que es la vacuna contra el virus del olvido.

La ciencia y la literatura están buscando las vacunas contra los virus biológicos y virus de la soledad. Eso creo que todos lo hemos entendido muy bien, porque no damos cuenta de que en esos relatos hay la posibilidad de regresar a casa, dos impulsos muy básicos en la literatura que plantea Salman Rushdie".

José Gordon

Novelista, poeta y periodista cultural

“Uno es el mito del regreso a casa y el otro que es salir de casa, y salir de casa quiere decir que cuando tenemos un mundo que es demasiado gris, triste y oscuro necesitamos salir de casa para construir nuestra casa en otro lado”, continuó el novelista.

Gordon explica que ambos mitos están conectados y que, aunque todos tenemos la necesidad de regresar a nuestras raíces, también debemos tener en mente que nuestras raíces son universales y se tienen que encontrar con el otro, más allá del lugar en el que estábamos arraigados.

“La clave de la buena literatura es cómo abrirnos al otro, sin dejar de ser nosotros mismos; cómo conocer lo que somos, pero también cómo estar abiertos a los demás. Creo que esto es lo que trae la buena literatura”, dijo.

Leerse más finamente

Para este literato, la ciencia y literatura ven más allá de las apariencias. En la literatura muchas veces están ocultas las capas más profundas de la otra persona y por eso se observa con prejuicios.

“Un ejemplo de cómo es ver con prejuicio nos lo da Julio Cortázar en la novela Rayuela, donde nos habla de un momento muy hermoso en donde describe lo que es un beso, lo voy a parafrasear:

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, boca entreabierta, dibujo tu boca con los ojos cerrados y tus labios coinciden con mis brazos, me miras, de cerca me miras, los ojos se agradan y los cíclopes se miran.

“Y eso nos da la oportunidad de saber que en el momento del beso somos cíclopes, quiere decir que las apariencias nos hacen pensar que estamos viendo dos ojos mientras se besa, pero a esa distancia los ojos se yuxtaponen y nos volvemos cíclopes”, ejemplificó Gordon.

Insistió en que la literatura nos ayuda a ir más allá de los lugares comunes y los estereotipos y esto implica la posibilidad de leernos más finamente.

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