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15 octubre, 2020

Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla

Desde la Independencia y hasta la guerra del narcotráfico tienen su origen en la desigualdad, consideró el doctor Juan Ortiz Escamilla, miembro de la Academia Mexicana de Historia y participante de la Cátedra “Raúl Rangel Frías”.

Por: Luis Salazar  

La supervivencia, pero sobre todo la desigualdad, han motivado todos los movimientos armados en México: la Independencia, la Reforma, la Revolución, la Guerra Cristera, la guerrilla urbana, el zapatismo o la guerra del narcotráfico.

México es un pueblo que ha luchado con y contra los colonizadores o libertarios, los conservadores o los liberales, los laicos y los cristeros, los potentados y los marginados. Todas son insurgencias que tienen un origen común: la exclusión de las clases populares.

Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla
Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla

Así lo explicó el doctor Juan Ortiz Escamilla, miembro de la Academia Mexicana de Historia, al participar el 24 de septiembre en la Cátedra “Raúl Rangel Frías” impartiendo la charla “Guerra y violencia en México. Pasado y presente”.

Ortiz Escamilla charló con el también historiador el doctor César Morado, director del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL.

La justicia social y el caudillismo

“Los reconocimientos políticos de las clases populares y la religión están presentes desde la Independencia y hasta el triunfo de la República”, aseguró el investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV).

Para Ortiz Escamilla en todas las guerras surgen los caudillos que hacen justicia por propia mano contra sus explotadores. Es una constante en la historia de México a lo largo de su constitución como gobierno y Estado.

Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla
Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla

Las personas se insurreccionan cuando no tienen otra opción de vida. La violencia la detestamos, pero a veces se hace necesaria. Se obliga a las personas a tomar las armas. No es que quieran, es que lo necesitan, es un asunto de supervivencia”.

Juan Ortiz Escamilla

Miembro de la Academia Mexicana de Historia

El historiador recoge que las bases del Estado nacional se sentaron cuando Juárez fusiló a Maximiliano. Luego el Porfiriato perfeccionó el monopolio de la violencia, pero el norte de México no era tan religioso y gracias a Estados Unidos estaba mejor armado.

“El norte no era tan poblado y tuvo migraciones. Por tradición de la época, y por la cercanía con Estados Unidos, todos estaban armados. Eran sociedades acostumbradas al uso de la violencia. Las guerras contra los apaches, comanches, la guerra del Yaqui”, enumeró.

Destrucción del campo, neoliberalismo y narcotráfico

Lo ocurrido hace dos o un siglo no es muy distinto a lo que viene ocurriendo en México en los últimos 50 años. El giro de Estado benefactor por uno neoliberal y que desmanteló sus paraestatales también cosechó una efervescencia social que explotaría hasta estos días.

Creo que la violencia que se vivió en esa época y la de esta época no es exclusiva de México, es de nivel mundial. Tiene que ver el cambio de sistema político de Estado benefactor al neoliberal”.

Juan Ortiz Escamilla

Su postura es que todo mundo puede hacer negocios sin consecuencias y límites y nada que lo impida. Hubo un desmedido desmantelamiento de las empresas paraestatales al servicio del campo y se privatizaron las tierras y los recursos naturales.

Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla
Las guerras en México, asuntos de desigualdad: Ortiz Escamilla

Los más afectados son los campesinos porque no tenían apoyos. Ese vacío que dejó el Estado lo va a cubrir el crimen organizado. Se va a empezar a dar una relación muy fuerte entre el crimen organizado, los campesinos y la sociedad".

Juan Ortiz Escamilla

César Morado pregunta sobre Michoacán, lugar de origen de Ortiz Escamilla, la disputa de los distintos grupos delictivos y un Estado que intenta combatirlos pero con un sistema judicial deficiente.

“No tengo una respuesta. Porque los mismos delincuentes están metidos en la política. Lo vimos con ‘La Tuta’, con el hijo del Gobernador. El tema es estructural y con raíces más profundas que venimos arrastrando desde hace treinta años. No es de solución inmediata”, apuntó.

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