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5 diciembre, 2019

Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades

El Director de la OSUANL es un hombre polifacético, Diazmuñoz destacó como corredor de autos y de bolsa en su juventud. Sin embargo, la música lo escogió a él para convertirse en un músico con reconocimiento internacional.

Por: Guillermo Jaramillo   Fotografía: Daniel Zamora

Creemos que escogemos a la música, pero es al revés, la música nos escoge a nosotros. No sé cómo sucede pero es un llamado muy especial. 

Yo corría coches profesionalmente –primero corría Go Karts– a escondidas de mis papás, porque era menor de edad. 

Cuando los invité a mi primera carrera profesional, mi papá explotó en ira y mi mamá me hizo una propuesta, de que si quedaba en los primeros tres lugares, me seguiría apoyando. Quedé en segundo”, Eduardo Diazmuñoz, director de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 

Pasión, determinación, talento y disciplina son fundamentales para que el ser humano se atreva a asumir su individualidad, destacar por sí mismo en determinados aspectos de conjunto. 

Polifacético, apasionado y talentoso, nació en 1953 en la Ciudad de México. Puma de CU de corazón, bien pudo ser jugador de futbol. Practicó todos los deportes, la cicatriz de hockey es prueba de ello. 

Corrió automóviles mientras ocultaba a sus padres su pasión por la velocidad. 

Por si fuera poco, en su mocedad fue instruido como corredor de bolsa; todo un futuro por delante. 

Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades
Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades

Sin embargo, decidió dedicarse a otra de sus grandes pasiones: la música. El chico contaba con cierto bagaje musical porque había estudiado música a los seis años de edad; ejercicio que abandonó en la adolescencia.

Sin lugar a dudas, hablamos de un hombre con determinación, un apasionado que persigue sus metas hasta conseguirlas. Pero esta última etapa de su vida le ha dado un aviso de advertencia. 

Hace ocho meses, comenzó una fatiga extrema. La visita al radiólogo reveló dos o tres arterias al punto del colapso. Tres días después fue sometido a una operación a corazón abierto. 

Aunque ahora tiene prohibidas las gaseosas, ha salido adelante. Pensándolo bien, ha decidido llevar una vida menos agitada. 

Ha regresado a México, precisamente a Monterrey, donde hace un mes tomó la batuta de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Él es Eduardo Diazmuñoz.

Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades
Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades

Pasión

“Hice locuras como hacer dos conciertos en Ciudad de México, salir corriendo un domingo al mediodía a Buenos Aires sin llegar al hotel, ensayar con la orquesta y presentarme por la noche en el Teatro Colón”.

La analogía entre un director de orquesta y un director técnico de futbol no suena tan descabellada. Ambos son apasionados, disciplinados, talentosos, capaces de manejar situaciones adversas ante un grupo determinado. 

De ambos se esperan grandes resultados. Su experiencia los avala. En México los niños sueñan con pisar la cancha frente a familiares, amigos, propios y extraños. Patear en conjunto pero adquirir el brillo único que nos da el gol.

Pero México también es un país musical y dicharachero. Tantos músicos, tantas propuestas ¿tanta voluntad exige quien la dirija?

Diazmuñoz se asume como un coordinador de voluntades. Está consciente de dirigir la música, pero también ser parte de ella, porque al igual que el DT de futbol, también es un ser humano en quien el corazón –ese órgano poético– contiene un ritmo natural en la vena aorta. 

OSUANL, 60 años de ser la joya universitaria
OSUANL, 60 años de ser la joya universitaria

Las pasiones, la carga de trabajo a nivel social, sentimental, existencial ¿cómo convivir con todo ello?¿Cómo ser jugador y entrenador a la vez y no fracasar en el intento?

“Es muy difícil. Si hablamos de los Tigres, El Tuca fue un jugador excepcional. Disfruté mucho, porque soy Puma, cuando le pegó a esa pelota en la final contra el América.

“Fue un extraordinario jugador y ahora es un extraordinario técnico. Yo fui un muy decente instrumentista. Llegué a tocar piano, incluso llegué a dirigir la orquesta desde el piano cuando me entró el mosco de la dirección.

Siento que así como el técnico es un buen técnico porque fue jugador, un director puede ser todavía mejor director si fue miembro de una orquesta o tocó un instrumento porque tienes el conocimiento de cómo se hacen las cosas, cuáles son las limitaciones y hasta dónde llega tu libertad como jugador o instrumentista”.

Eduardo Diazmuñoz

Libertad ¿o caos? Una suma de voluntades donde es difícil controlar de pronto a una Torre de Babel.

Un gran estratega 

El técnico de futbol no tiene la partitura de un partido de futbol –apunta Diazmuñoz ya aguijoneado por la analogía deporte-música–; a menos que Ricardo Ferretti señalara ‘vamos a utilizar la técnica de César Luis Menotti en 1986. 

“Eso no va a pasar y en música sí sucede, porque quien te dicta la directriz a seguir y la meta a lograr a nivel emotivo y artístico, es el director.

“Cuando logras convencer a tu interlocutor no de tus virtudes o de sus errores, sino del enfoque que estás teniendo en ese preciso momento sobre determinado tópico”, expresa.

Además de lidiar con el recurso humano, un director de orquesta se enfrenta a los requerimientos de la obra. De dónde traes un oboe bajo. Dónde conseguir en México dos contrafagotes. 

Desalentadora noticia: tu jugador estrella se lesiona un lunes por la tarde. Con un poco de rehabilitación y descanso, tal vez pueda jugar medio tiempo el sábado; si no, siempre hay una opción en el banquillo. 

Imaginemos este panorama: el contrafagotista ha comido pollo frito de dudosa procedencia la noche antes del concierto ¿A quién metes a jugar? 

Un director de orquesta siempre tendrá un as bajo la manga, y es que la trayectoria de Diazmuñoz nos lleva a una sola palabra: experiencia.

En México, hizo residencias con la Filarmónica de la Ciudad de México (de la que es miembro fundador), la OFUNAM, la OSEM, la Sinfónica Carlos Chávez, la Orquesta de Baja California, L’Academie Tecquepegneuse, que co-fundó en 1978, y la Filarmónica Metropolitana que fundó en 1998, éstas dos para proyectos especiales.

Recibió el Premio Nacional de la Juventud 1975; cuatro reconocimientos de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música de México, (1978, 1987, 1997 y 2002); nominado al Grammy Latino en tres ocasiones, ganó en su tercera nominación; el Premio al Músico Internacional del Año 2003, otorgado por el International Biographical Centre con sede en Cambridge, Inglaterra. 

Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades
Eduardo Diazmuñoz, coordinador de voluntades

Acaba de recibir este 2019 la Medalla Mozart por parte de la Embajada de Austria en México, en la categoría de Intérprete. 

La Universidad

Para Eduardo Diazmuñoz, todas las universidades que cuentan con una orquesta sinfónica están a otro nivel de educación y cultura, porque además de ser la imagen de la Universidad en el más alto nivel, estimula la creatividad en todas las áreas, sea zoología, medicina, ingeniería.

La música va más allá de la palabra, de la imagen. Beethoven prefería no hablar de religión, de filosofía ni de cellos, porque  la música es una revelación más allá de las artes. 

Estudiamos técnica para ponerla al servicio de la expresión 

“La primera bondad (de la música) es que te va a sorprender que hay una manera distinta de escuchar la música, y a lo mejor esa experiencia te va a hacer escuchar un reggaetón, un rock & roll o una sesión de jazz ya con otra perspectiva.

“Otra de las bondades es que te va a acercar más eventualmente a las otras bellas artes. Quién es Debussy, Baudelaire, Mallarmé. 

“Te hace más compasivo y comprensivo hacia tus congéneres, te dá otra visión, comprendes más si tu novia o amigo tiene un problema en vez de zafarte rápido. Ayudarte a resolver el problema o al hablarlo en voz alta tal vez se te ocurre una solución”, reflexiona.

Hacer música en vivo es ganarlo todo, alzar el puño en ese acto irrepetible frente al espectador. Esa es la victoria.

La música promueve la imaginación
La música promueve la imaginación

Los que no oyen son los que pierden, porque a final de cuentas la parte medular de hacer música en vivo, y como público ser partícipe del evento musical que será irrepetible, único, efímero".

Eduardo Diazmuñoz

“Si no se vive en ese momento no volverá a suceder, por eso el poder de la magia, la música”, confiesa mientras su mano regresa lento a un estado de ritmo acompasado. 

Luego de esta sinfonía de ideas, podemos ver quién es y quiere seguir siendo Eduardo Diazmuñoz.

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