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1 septiembre, 2020

Alberga UANL área de investigación musical para ciegos y débiles visuales

Gracias a la iniciativa y el trabajo de Angélica Bretón Morán, la UANL tiene un proyecto académico referente a nivel nacional e internacional, que apoya a jóvenes estudiantes de música y con alguna discapacidad visual.

Por: Eduardo Rodríguez Palacios   Fotografía: José Luis Macías

La Universidad Autónoma de Nuevo León cuenta con un espacio único en su tipo en México, el Área de Investigación Musical para Ciegos y Débiles Visuales de la Facultad de Música (FAMUS).

En esta área se traducen las partituras al sistema de escritura y lectura Braille, además se enseña musicografía para apoyar a estudiantes con ceguera y debilidad visual.

UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales
UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales

El espacio ha salido adelante gracias a la iniciativa y el trabajo de la recién egresada de la Licenciatura en Música, Angélica Bretón Morán. Este proyecto tiene impacto a nivel nacional y también es referente en el plano internacional.

Solo hay otra institución educativa en el mundo con una tarea similar a la de la UANL; se trata del Berklee College of Music de Boston, Massachussetts, en Estados Unidos.

Sin embargo, para que el proyecto de la UANL se consolide, falta un escalón más, que se institucionalice.

“Espero realmente dejar un legado en la facultad con esta labor que he hecho desde hace casi 15 años y que esta área sea reconocida oficialmente por la Universidad, ya que es algo con lo que soñé.

“Me gustaría que se convierta en una fuente de empleo digno y formal para personas con y sin discapacidad en igualdad de condiciones, porque este proyecto es una estatua de oro que ya está hecho”, argumenta Angélica, quien padece amaurosis congénita de Leber, enfermedad causante de su discapacidad visual.

Dos proyectos en paralelo

Mientras Angélica Bretón comenzaba a desarrollar el Área de Investigación Musical para Ciegos y Débiles Visuales en la UANL, a la par empezaba a buscar universidades que hicieran la misma labor en otros lugares del mundo.

Hasta que, a mitad de su licenciatura, por medio de una amiga, se contactó con Marcela Bastida, una chica mexicana con discapacidad visual que estudia música en Berklee College of Music. Dialogaron acerca de su trabajo y coincidieron en que realizaban tareas similares en sus instituciones.

UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales
UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales

Eran ideas que ya estaban hechas pero no nos conocíamos. Posteriormente, nos dimos cuenta que ellos empezaron después que nosotros, aunque ya están reconocidos y es un trabajo; y nosotros -por el momento- somos un voluntariado”.

Angélica Bretón

Pianista

Tanto Angélica Bretón como Marcela Bastida han visitado a sus respectivas instituciones educativas para estar al pendiente del trabajo que realizan en materia académica y musical para apoyar a jóvenes con ceguera y debilidad visual. “Hasta el momento somos dos en el mundo con el mismo enfoque”, refiere la egresada de la UANL.

Cada vez son más

Con el paso de los años, cada vez son más los jóvenes que, con alguna discapacidad visual, empiezan a llegar al Área de Investigación Musical para Ciegos y Débiles Visuales de la UANL, para incorporarse a una de las opciones técnicas o profesionales que oferta la Facultad de Música.

Esto se debe, de acuerdo a Bretón, a que poco a poco se corre la voz del gran trabajo que se ha hecho.

UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales
UANL alberga área de investigación musical para ciegos y débiles visuales

El proyecto ha tenido tanta repercusión que incluso gente de otras universidades del país de Colima, Ciudad de México, Tamaulipas, San Luis Potosí y Baja California, entre otras, les han solicitado ir a sus instituciones para replicar este modelo educativo.

“Cuando inicié con el proyecto estaba en un cubículo en la biblioteca para ver qué pasaba. Pero hoy tenemos un área mucho más amplia que cuando comenzamos, en donde ya contamos con tres computadoras, una mesa para dar clases y un espacio para un teclado.

“Hoy en día, este espacio la fama ya la tiene, tan es así, que nos han llegado más personas y no nos damos abasto”, detalla la joven de 24 años de edad.

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