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2 marzo, 2020

Brinda trato ejemplar a colegas y estudiantes

Un consejo maternal siempre hará la diferencia entre los que continúan y los que se rezagan en el camino de la educación. La Preparatoria Pablo Livas Unidad Poniente tiene una figura ejemplar en Rosario Pérez Fernández, pues a casi 30 años de ser universitaria ha visto generaciones educadas por la UANL.

Por: Guillermo Jaramillo   Fotografía: José Luis Macías

En los tiempos modernos, para los trabajadores la puntualidad es una licencia. Aunque hoy un retraso en el contador de asistencia equivale a un descuento salarial, es todo un misterio por qué la gente sigue llegando tarde al trabajo.

Las grandes ciudades suelen contar con complicadas vías de transporte y, en ocasiones, llegar al trabajo se convierte en toda una odisea. Existen personas que con su compromiso y puntualidad inspiran a sus iguales a no dejarse vencer por las trabas de la vida.

La Universidad Autónoma de Nuevo León mantiene su compromiso social, así que coloca piedra tras piedra para erigir edificios en todos los polígonos del área metropolitana. Estas escuelas y preparatorias tienen en la educación su principal eje rector. 

Este es el caso de la Preparatoria Pablo Livas Unidad Poniente, ubicada en el lejano oeste de Monterrey, en donde Rosario Pérez Fernández, mejor conocida como “Chayito”, mantiene el récord de puntualidad y asistencia no solo de esta escuela, sino de toda la UANL.

Secretaria de formación, Chayito llegó a la Uni a principios de los años noventa; a partir de esa fecha, ha mantenido un trato personal con los alumnos.

Rosario Pérez Fernández
Rosario Pérez Fernández

Aquí mi trabajo consiste en duplicar los exámenes. Todo lo que me traen los maestros como folletos, información. Les ayudo a las compañeras a archivar lo que son las minutas, los kárdex de cartón. Yo fui la pionera, la primera secretaria de esta Unidad Poniente”.

Rosario Pérez Fernández

El 5 de julio de 1991 ingresó a la Preparatoria Pablo Livas Unidad Centro, en el departamento de Tesorería, en donde se encargaba de cobrar las cuotas de los alumnos. Para llegar a su trabajo, Chayito hacía dos horas de ida y dos horas de regreso. A pesar de estas complicaciones su puntualidad se mantuvo perfecta. 

El director de la preparatoria, Gerardo Gustavo Morales Garza, autorizó el cambio de Pérez Fernández a la Unidad Poniente, y desde 2017 labora en la dependencia.

Ofrece atención con calidez

En algún momento, tanto el personal laboral como el alumnado, se reducen a un número, una matrícula. 

La tecnología y los oficios en torno a ella, en este caso de archivo, suelen mantener un trato frío y distante. Que existan personas amables y responsables, como Chayito, dan ese toque hogareño, humano a las instituciones. 

Para Chayito, la palabra Universidad es un compromiso. Para ella, su labor le ha dejado grandes satisfacciones, una de tantas ha sido haber visto crecer y desarrollarse generaciones de estudiantes.

“En mis tiempos, cuando estaba en la Unidad Centro, les dábamos a los alumnos las solicitudes para que ellos la llenaran. Luego hacíamos su expediente en legajos, las archivábamos. 

“Cada semestre le dábamos su expediente al alumno. Su kárdex de cartón. Hacíamos la lista de cada maestro, cada materia, nuestros cuadros de concentración lo hacíamos en borrador a parte; lo que era en limpio hacíamos las minutas. Luego nos íbamos a los kárdex a vaciar la calificación”, nos cuenta Pérez Fernández.

“Quien ahora es mi jefe en el departamento de Recursos Humanos fue alumno mío. Hay maestros que estuvieron como alumnos en la primera generación. 

“Se siente bien bonito que como alumnos los apoyaste. Mi palabra preferida era decirles ‘¿y ahora qué hiciste?’, porque siempre acudían a mí en ventanilla y me pedían consejo y yo se los daba en lo que yo podía”, recuerda.

Rosario Pérez Fernández
Rosario Pérez Fernández

En la vida de los jóvenes, de pronto se presenta una serie de factores que determinan una apatía ante todo. El interés por el estudio va mermando y el joven cae en una espiral negativa hasta llegar al precipicio; la deserción.

Es ahí cuando el personal administrativo, entre el que destaca Chayito, participan con consejo o canalización del alumnado.

“Hay algunos chavos que entran muy bien y de pronto ya no quieren estudiar. Entonces entra uno y trata de convencerlos, habla con los papás. Los canalizamos al departamento de psicología”.

Contar con una unidad educacional, como es la UANL, ha impactado en el entorno de la colonia. Sus muros y el área deportiva se encuentran al aire libre. Al parecer, esto motiva a los vecinos para encaminar a sus hijos a continuar sus estudios o acercarse a la Universidad. 

Comprometida con su labor

Desde hace 29 años, Chayito es parte de la Uni. Quienes la conocen, comprueban su compromiso con el trabajo y la educación. Madre de dos hijas, en ocasiones, tuvo que llevar a las niñas a la oficina por las exigencias de la vida. 

“Lo que uno debe de hacer es el trato, tratarlos bien a los alumnos. Si uno los ve extraños acercarse, darles consejo. Hablar con los compañeros, animarlos, trabajar con ganas. 

“Tengo mucho que agradecerle a la Universidad porque ya voy para 29 años de trabajar aquí y estoy muy a gusto. 

Mi puntualidad es sagrada. Hay veces que les digo ‘ya llegué bien tarde’. Y mis compañeros contestan ‘Chayito, si entras a las 9’, y son las 8:45. Para mí ya llegué tarde”.

Rosario Pérez Fernández

Señala que estos valores le fueron transmitidos en familia, los cuales ha inculcado a sus hijas. 

“Para que puedan vivir mejor hay que estudiar, echarle ganas”, enfatiza con la sabiduría que da el trato con el prójimo. 

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