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13 marzo, 2020

Sandra Arenal, haces falta en estos días

La UANL recordó en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2020 a la luchadora social incasable, promotora de los derechos de los niños, mujeres y trabajadores y fundacional en las organizaciones civiles y en la investigación social.

Por: Luis Salazar  

Sandra Arenal (Ciudad de México, 1936) fue una luchadora y pensadora social adelantada a su tiempo. 

En los años 80 ella ya hablaba de equidad cuando apenas llegaban los primeros estudios de género y ya instrumentaba las investigaciones sociales utilizando los testimonios cuando nadie más lo hacía.

Y no fue universitaria, pero dada su importancia y aporte para la ciudad la UANL la conmemoró el 11 de marzo en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2020 en el Patio Ala Sur del Colegio Civil Centro Cultural Universitario

A favor del trabajo infantil y de los trabajadores

Compañeras de lucha, académicas e investigadoras recordaron a Sandra Arenal en la décima edición de la UANLeer.

Arenal participó en diferentes organizaciones no gubernamentales y en numerosos congresos y simposios, destacando aquellos en los que el tema central era el trabajo infantil, los derechos de las mujeres y los trabajadores.

Fue coordinadora del colectivo Mujeres en Acción, A.C., donde abanderó la lucha por la defensa de los derechos de la mujer

En 1999 recibió el reconocimiento “Mujeres: Equidad y Género” por su activa participación social. Falleció en marzo del 2000 en Monterrey.

Presente en las actuales luchas de las mujeres

La maestra Lídice Ramos, coordinadora del Centro Universitario de Estudios de Género, destacó que Arenal fue una mujer de grandes luchas y aportes a la ciudad y la primera mujer que trabajó los testimonios como trabajo de investigación y sin ser universitaria.

“Anoche platicaba con Sandra sobre la marcha del 8 y el paro del 9 de marzo. Ella me preguntaba el porqué de la marcha y ¿quién convocaba? Le decía que eran las más jóvenes para defenderse de la violencia y el acoso. 

“Pero yo le decía que no saben hablar de las mujeres trabajadoras. Ella me respondió que se alegraba de las jóvenes, pero me advirtió que no le gustaría que ellas se parezcan a los hombres que están dejando atrás”, relató esa nube.

Lídice Ramos, catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras, piensa que rescatar a Sandra nos daría elementos para encontrar en ella un símbolo de resistencia propositiva.

El otro rostro de Monterrey

Arenal publicó en la editorial Nuestro Tiempo “Sangre joven: las maquiladoras por dentro” (1986), “En Monterrey no sólo hay ricos” (1988) y “No hay tiempo para jugar” (1992), donde habla sobre el trabajo infantil, entre otros títulos. 

Maricruz Flores, amiga y compañera de lucha de Sandra, la recordó con nostalgia. Ella destacó la actitud de lucha y búsqueda de igualdad para las mujeres, ya que fue a la primera que escuchó hablar de la doble jornada de las mujeres refiriéndose al trabajo doméstico. 

Y aunque Arenal siempre fue de izquierda, Maricruz destaca que Sandra supo hacer alianzas con mujeres de otros partidos políticos en el Pacto Plural de Mujeres, pues piensa: “la problemática era y es la misma”.

“Su vida es fascinante, de lucha, de compromiso. Participó en los movimientos políticos y sindicales de los 70, en los estudios de género de los años 80. En los 90 se preocupó por los niños en los tutelares y el DIF. Me quedo con su amorosa existencia y terquedad”, expresó.

Dueña de un discurso y un actuar congruentes

Luisa Fernanda Patrón, instrumentista del Grupo Tayer e investigadora, y su esposo, José “Pepe Charango” Garza y quien falleció en 2017, fueron amigos de Sandra y de su esposo Edelmiro Maldonado desde que los hijos de ambas parejas iban juntos a la escuela.

Sandra estaría feliz en estos momentos de la lucha de la mujer. Mujer chispeante, menudita, de voz grave y apabullante. De un discurso y acciones congruentes”.

Luisa Fernanda Patrón

Investigadora e instrumentista del Grupo Tayer

Entre los proyectos editoriales de Arenal con la UANL se inscriben “La infancia negada” (1997) y “Fundidora, diez años después. Para que no se olvide…” (1996), que también fue un proyecto del Financiarte. 

En ediciones Castillo publicó “Gilberto: la huella del huracán” y en el Conarte publicó “Mujeres de Tierra y Libertad” (1999).

El funcionario cultural Abraham Nuncio fue el último en llegar al homenaje y en hablar. 

Hizo hincapié en ser el único hombre en la mesa para agregar que le daban peculiar gusto las iniciativas de mujeres por reconocer a otras mujeres.

“Tenemos que dejar ese mundo viejo donde los hombres nos tenemos que resetear”, romantizó.

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