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11 enero, 2022

Fue Gilberto Villarreal un ejemplo de excelencia para la Preparatoria 7

El maestro decano, fundador y director de la Preparatoria 7 Gilberto Villarreal de la Garza deja un legado de enseñanzas y consejos a la comunidad universitaria. Destacan entre sus logros presidir la Comisión de Acceso a la Información Pública del Estado de Nuevo León y recibir la Medalla al Mérito Cívico “Presea Estado de Nuevo León".

Por: Norberto Coronado   Fotografía: Efraín Aldama

La comunidad universitaria, en especial la de la Preparatoria 7, se vistió de luto el pasado 28 de diciembre del 2021 luego del fallecimiento del maestro emérito Gilberto Rogelio Villarreal de la Garza (Ciénega de Flores, N.L. 1936-2021).

Gilberto Villarreal de la Garza fue maestro decano, fundador y director de la escuela de sus amores, desde donde guió a decenas de generaciones de alumnos con su pasión por la academia y el orgullo de ser universitario.

Villarreal de la Garza llegó junto con su familia a Monterrey en 1945 con el deseo de convertirse en profesor y, siguiendo el consejo de sus maestros de la secundaria, lo consiguió tras inscribirse en la Escuela Normal “Miguel F. Martínez”, sitio que también le permitió desarrollarse dentro del aula.

Su vida universitaria inició en 1954 al ingresar a la Preparatoria 3, donde le fue dado fortalecer su anhelo de engrandecer a la Universidad con las pláticas continuas que sostenía con el Rector Raúl Rangel Frías en los jardines del Colegio Civil.

Fue Gilberto Villarreal un ejemplo de excelencia para la Preparatoria 7
Fue Gilberto Villarreal un ejemplo de excelencia para la Preparatoria 7

Durante su preparación universitaria, fue testigo, al estudiar en la Facultad de Derecho, del cambio de las antiguas aulas de Abasolo y Diego de Montemayor a sus actuales instalaciones en Ciudad Universitaria en 1958.

Prepa 7, su mayor orgullo

No se puede concebir la historia de la Preparatoria 7 sin mencionar al maestro Gilberto Rogelio Villarreal de la Garza, quien, junto a ilustres profesores y universitarios, con un plan de estudios riguroso, dio vida a esta escuela de bachillerato en septiembre de 1966.

El riguroso cumplimiento de sus labores llevaría al maestro Villarreal de la Garza a convertirse en 1987 en director de esta preparatoria, al tiempo que se volvía un maestro exclusivo de los alumnos reconocidos como Pieles Rojas.

Cincuenta años después, en el 2016, el maestro volvió a las aulas para dar el pase de lista de la primera generación de egresados (1966-1968), invitación que consideró como una honrosa distinción.

El catedrático inició primero como prefecto, teniendo entre sus responsabilidades mantener el orden y la disciplina de la preparatoria, recibir a los alumnos, cuidar la limpieza, vigilar los pasillos y hacer posible que en las seis aulas de 56 estudiantes cada una de la unidad se trabajara de la manera más comoda posible.

Un ejemplo de integridad y excelencia

Gilberto Rogelio Villarreal de la Garza vivió consecutivamente una serie de logros profesionales: recibió en 1952 la medalla “Rafael Martínez” por su desarrollo como maestro normalista, terminó en 1962 su carrera como Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la UANL y consolidaría su trayectoria en la UANL en 1966 como parte de la Preparatoria 7, primero como su fundador y luego, en 1987, como director, cargo que ocupó hasta 1993.

Al año siguiente pasó a ser miembro de la Honorable Junta de Gobierno, para luego ser su presidente de 1999 a 2005.

Fue Gilberto Villarreal un ejemplo de excelencia para la Preparatoria 7
Fue Gilberto Villarreal un ejemplo de excelencia para la Preparatoria 7

En septiembre del 2002, el que fuera director de la Preparatoria 7 fue nombrado Profesor Emérito por la Máxima Casa de Estudios del estado.

Posteriormente, en 2006, asumió como comisionado presidente de la Comisión de Acceso a la Información Pública del Estado de Nuevo León y en 2011 fue reconocido con la Medalla al Mérito Cívico “Presea Estado de Nuevo León”.

Tras su paso por las aulas de la UANL, el maestro Gilberto Rogelio Villarreal de la Garza deja como legado a la vida universitaria un sinfín de sabias enseñanzas y consejos, además de un claro ejemplo de integridad y excelencia en el plano personal y profesional.

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