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8 octubre, 2020

Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, uno de cada 10 alimentos que se comercializan a nivel mundial se encuentra adulterado.

Por: Gabriela Ortiz  

¿Te imaginas comprar un litro de leche 100 por ciento de vaca -según el empaque- y descubrir que hasta el 50 por ciento del mismo contiene sustitutos como la soja?

A esta irregularidad se le conoce como fraude alimentario, el cual se define como la modificación de los alimentos mediante la adición de sustancias, la dilución con agua e incluso el incorrecto etiquetado intencional de los productos, con la idea de generar ganancias económicas.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura se estima que los alimentos adulterados o mal etiquetados tienen un impacto económico de más de 50 mil millones de dólares.

Para la investigadora del Departamento de Alimentos de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL Sandra L. Castillo Hernández, el fraude alimentario es un “incumplimiento intencional en la legalidad y declaración del envase”.

“Tenemos una legalidad que cumplir, entonces nosotros estamos obligados a declarar lo que hay en nuestro alimento. Si nosotros no lo hacemos, deliberadamente estamos tratando de engañar, y si no lo estamos declarando, incurrimos en un alimento adulterado”, precisó la investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?
Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?

El impacto del fraude alimentario abarca desde daños a la reputación de la marca, competencia desleal, daños a los ingresos de negocios y establecimientos, hasta un problema de salud pública.

Pese a que cualquier producto puede ser adulterado, existe una delgada línea entre lo que se considera fraude y lo que no lo es.

“Hay dos vertientes: una vertiente donde hay desconocimiento, donde no es a propósito y es accidental, es una omisión y después la empresa rectifica: ‘Sabes qué, hay un error’. Eso no es fraude, porque no lo hizo con la intención de ganar dinero.

“Un fraude es deliberado, es decir, a sabiendas de que estás ocultando información, o cambiando la fórmula sin declararlo. También lo puedes adulterar, agregando algún sustituto a la fórmula para que sea un engaño para el consumidor y, aun así, salir bien en los análisis, dependiendo de la naturaleza del sustituto que le agregaste; eso también es fraude, pero lo estás haciendo con el afán de ganar dinero, ¿por qué?, porque si tú adulteras te sale más barato, entonces estás engañando al consumidor”, explicó Castillo Hernández.

Un problema que nos lleva al hospital

Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), a nivel nacional se han registrado alrededor de 16 mil muertes anuales a causa de enfermedades transmitidas por el consumo de alimentos adulterados.

La profesora del Departamento de Alimentos de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL considera que cualquier alimento es potencialmente peligroso ya que si no cumple con los requerimientos legales y nutricionales podría traer alteraciones a la salud.

Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?
Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?

Cuando nosotros decimos que un alimento está libre de azúcar o que no contiene azúcar y lo sustentamos como no y resulta que una persona que tiene diabetes pues se va con la finta y va a decir: ‘¿sabes qué? Está bien caro, pero no contiene azúcar y lo voy a comprar’. Entonces lo compra y resulta que sí tenía, pero ¿qué le va a pasar a esa persona?, le puede subir el azúcar y puede llegar al hospital”.

Sandra Castillo Hernández

Investigadora del Departamento de Alimentos de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL

Otra de las consecuencias del fraude alimentario al consumidor es el impacto en el bolsillo.

Productos vulnerables al fraude alimentario

Pese a que afecta a todo tipo de alimentos, existe un grupo formado por 12 productos que tienen mayor riesgo de fraude:

Jugos de frutas

Aceite de oliva

Especias

Café

Miel

Jarabe de arce

Pescado

Leche

Vino

Arroz

Carne

¿Sabes lo que comes?

En muchos casos existe una falta de interés por parte del consumidor en conocer los alimentos que compra y muchas veces prefiere lo más económico o de dudosa procedencia, por lo que puede caer fácilmente en fraudes y consumir productos adulterados.

Mucha gente no le pone atención porque creemos que al consumir el alimento no nos va a pasar nada. Lo vemos como un alimento y ya. Nunca vemos la potencialidad de peligro que hay en cualquier alimento que nosotros estamos consumiendo o vendiendo, porque lo que entra por nuestra boca es lo que nos va a hacer fuertes, débiles, enfermos, sanos”.

Sandra Castillo Hernández

Aunque es un tema que enfoca la atención en las empresas, la población en muchas ocasiones no muestra interés para informarse en lo que vende o consume.

“Falta interés, porque información sí hay disponible, pero probablemente lo que ha faltado es la difusión”, dijo.

Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?
Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?

Marco legal frente al fraude alimentario

Para la también integrante de la Red ValPDA-Mexico (pérdidas y desperdicios de alimentos) Castillo Hernández, a nivel nacional existe un control en el tema por parte de las instituciones competentes.

La investigadora de la UANL mencionó que existen referencias legales sobre este delito, como las Normas Oficiales Mexicanas 030, 051 y 086, además de la Ley General de Salud, en sus artículos 206 y 208.

“A nivel nacional sí tenemos un control importante, la verdad que sí, entre la COFEPRIS, la Secretaría de Economía, la Secretaría de Salud y también la PROFECO, hacen un esfuerzo muy grande para que esto se respete”, comentó.

Y agregó que, en caso de notar una irregularidad en algún producto, existen líneas de atención para estas denuncias, como el Teléfono del Consumidor (55) 5568 8722  y el 800 468 8722, además de la página web http://telefonodelconsumidor.gob.mx/

Se requiere más capacitación en la materia

La industria alimentaria y de bebidas es una de la más grandes en el mundo, por lo que la responsabilidad de capacitar a todo el personal en materia de calidad e inocuidad para la creación de productos seguros es de vital importancia.

La química bacterióloga parasitóloga Sandra L. Castillo afirma que el correcto etiquetado del alimento es clave, así como un análisis para confirmar el contenido nutrimental. También es muy importante poner atención en la trazabilidad del producto para conocer su origen.

En primer lugar, si no ponemos etiqueta, ya estamos incurriendo en una ilegalidad, porque tú lo estás vendiendo y tú le dices a la gente: ‘oye no tiene azúcar, no tiene esto’, pero no le has realizado un análisis para determinar si es verdad o no lo que estás diciendo”.

Sandra Castillo Hernández

Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?
Fraude alimentario: ¿Sabes qué comes?

Uno de los compromisos de las pequeñas y medianas empresas es la capacitación en temas de inocuidad y calidad, dirigida a todos los sectores de la organización, con el fin de evitar casos de fraude alimentario.

Las empresas pequeñas deben, antes de decidir vender un alimento y hacer su empresa crecer, capacitarse para saber en lo que se están metiendo ya que tienen un compromiso con la sociedad".

Sandra Castillo Hernández

Además, recalcó la importancia de conocer la reglamentación a nivel nacional, “las empresas tienen el gran compromiso de conocer la legalidad aplicable a su alimento en nuestro país, principalmente porque su producto va a ser vendido en territorio mexicano”.

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