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26 agosto, 2019

Adelanta UANL futuro de microbiobots

El Secretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico de la UANL, Juan Manuel Alcocer, explica el desarrollo de la investigación de bacteriobots y su importancia en la biomedicina.

Por: Luis Salazar  

El sueño dorado de la medicina de crear nanomáquinas que puedan recorrer el cuerpo y curar enfermedades es un futuro cada vez más real y menos ciencia ficción.

Sin embargo, la nanoingeniería actual predice que será a partir del 2035 cuando las nanomáquinas sean moneda común en la biomedicina.

Será a partir del 2035 cuando las nanomáquinas sean moneda común en la biomedicina.

Pero nadie contaba con la astucia de los microbiobots, bacteriobots y celbots, que hoy son una realidad y apuesta biomédica a la espera de esas nanomáquinas que llegarían hasta fines de los años treinta de este siglo, explicó el Juan Manuel Alcocer González, Secretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico de la UANL.

Mientras describía el trabajo de laboratorio que realiza junto con su equipo para construir nanovectores (o nano-transportes) que lleven en sus entrañas drogas y genes que se controlen por magnetismo y actúen a donde les piden, es decir, tumores o células cancerígenas, el doctor recordó un clásico del cine de ciencia ficción: Un viaje fantástico de 1966.

La película Un viaje fantástico es ciencia ficción, pero hoy hay señales de volverse realidad".

Juan Manuel Alcocer

Secretario de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico de la UANL

En el filme un grupo de científicos desarrolla tecnología de miniaturización, pero uno de ellos sufre un infarto y el resto decide aplicar su creación al miniaturizar un submarino que los transporte dentro del cuerpo de su colega y poder curarlo en menos de 72 horas.

Así dice el guión que luego sirvió para una novela homónima de Isaac Asimov, una serie de dibujos animados y una pintura de Salvador Dalí.

Ahí iban ellos dentro del submarino luchando contra plaquetas, proteínas adhesivas, la oscuridad, células fagocíticas. Finalmente, logran disolver el coágulo y salen a través de una lágrima del colega enfermo. Hace poco Guillermo del Toro empezó a filmar en Montreal el remake de esa película".

Juan Manuel Alcocer

El científico explica que él y su grupo de investigación piensan que antes de que se generen las primeras nanomáquinas, una primera generación pudieran ser microbios, bacterias o células convertidas en nanodispositivos controlados.

“Y pienso en células que tienen individualidad en el organismo, como los eritrocitos, los macrófagos y los linfocitos”, dijo señalando a los presuntos implicados y futuros microbiobots, bacteriobots y celbots, respectivamente.

¿Cuáles de estos microbiobots se podrían utilizar para convivir de manera amigable?

Dice que la respuesta está en los que son reconocidos como seguros y consumimos a diario: las bacterias lácticas, las cuales producen un beneficio, son probióticas y tienen una etapa de permanencia en el organismo.

Antes de que se generen las primeras nanomáquinas, una primera generación pudieran ser microbios, bacterias o células convertidas en nanodispositivos controlados.

¿Y hablar de celbots?

Su apuesta está en los eritrocitos, células que andan libres por el cuerpo y tardan unos 40 minutos en hacer su fantastic voyage por el cuerpo humano.

De hecho, Alcocer y otros investigadores trabajan en adherir materiales magnéticos y vectores que transporten drogas y genes en los eritrocitos.

Hasta el momento, han obtenido resultados buenos en murinos (ratones), con resultados focalizados y sin daños colaterales. El equipo de investigación tiene varios artículos publicados en revistas de alto impacto e investigaciones en tesis de maestría y doctorado.

Juan Manuel Alcocer acepta que aún faltan estudios para cuantificar a ciencia cierta la expresión en las células dañadas y en la correcta entrega de los fármacos y genes.

Además, podrían trabajar en bifidobacterias o en otro de los transportes más sui géneris: los espermatozoides.

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